La traducción: una profesión de riesgo

La traducción: una profesión de alto riesgo
En comparación, el banyi (bungee dumping), paracaidismo o bucear entre tiburones a la hora del almuerzo son actividades inocuas y carentes de peligro, si hablamos de la vida del traductor. El primer traductor de la Biblia, del latín al inglés del momento, William Tyndale, publicada en 1526, no solamente fue estrangulado sino quemado en la hoguera, por si acaso. Comentó así sobre la importancia de su traducción: “Qué Dios me salve … para que un niño que trabaja el arado sepa más de las Sagradas Escrituras que [el Papa]”. En otros tiempos medievales, 1979, el Ayatollah Jomeini decretó un fatwha contra Salman Rushdie, por las supuestas blasfemias de su obra “Los versos satánicos”. Desde entonces, el escritor, ateo y crítico del Islam, ha tenido que vivir a la sombra. El sigue vivo a pesar de todo, pero su traductor al japonés, Hitoshi Igarash, fue apuñalado a muerte frente a su despacho en la Universidad de Tsukuba, a manos de militantes islamistas. No obstante, la fuerza de la palabra, en este caso de la palabra traducida, rompió el bozal y se han vendido entre 60.000 y 70.000 ejemplares en lengua japonesa. El traductor al turco de la misma obra sobrevivió a un incendio, provocado por una banda fervorosamente en contra de lo que ellos ven en el libro como una afronta a su fundado. Se salvó el traductor pero murieron 37 personas en el incendio. Una cita de Rushdie que se podría aplicar tanto al escritor como al traductor: “La cuestión que siempre me estoy planteando es si somos dueños o víctimas. ¿Nosotros hacemos la historia o la historia nos hace a nosotros? La cuestión de que si tenemos agencia en nuestras vidas o si somos simplemente víctimas de los acontecimientos es, opino, una gran cuestión y una que siempre he procurado plantear. En ese sentido, no me gustaría haber sido el escritor que la planteara”.
En resumen, los traductores para protegernos de acabar estrangulados, quemados o apuñalados, vamos a tener que llevar collarín de acero, traje de amianto y otro de malla. Lo cual puede resultar muy incómodo al sentarnos delante del ordenador rodeados de diccionarios. Con el agravante de la tortícolis, desgaste ocular, estancamiento del movimiento intestinal, túnel carpiano, etc. Me llamo Emmett, Ian Emmett, con licencia para traducir.

Una cita de Rushdie que se podría aplicar tanto al escritor como al traductor: “La cuestión que siempre me estoy planteando es si somos dueños o víctimas. ¿Nosotros hacemos la historia o la historia nos hace a nosotros? La cuestión de que si tenemos agencia en nuestras vidas o si somos simplemente víctimas de los acontecimientos es, opino, una gran cuestión y una que siempre he procurado plantear. En ese sentido, no me gustaría haber sido el escritor que la planteara”.

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About ianemmett

ESPAÑOL & ENGLISH Translator and interpreter for over 20 years - I get paid for doing something I enjoy. Tonnes of articles translated
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